262.

 



Continúan los días de niebla. Unas veces levanta, otras acompaña todo el día. La niebla ignora que hemos estrenado nuevo calendario. La niebla es ingrata, me escucho decir. No quiere saber nada de los trabajos y los días de los hombres. Ni de sus entretenimientos ni goces. Ni de sus desgracias e infortunios. ¿Será una de las formas que tienen los humanos de metamorfosearse? Una fuga hacia adelante tal vez.