No sé por qué tomo en mis manos de par de mañana el Libro de los muertos, de Canetti. ¿Vendrá por algún pensamiento o vivencia oscura desde el sueño de la noche? Sale una página al azar: "Lo terrible no es que los animales se devoren unos a otros, pues ¡qué saben de la muerte! Que los hombres, que saben lo que es la muerte, sigan matando, eso es lo más terrible". Qué certero axioma. Qué pena, me digo, carente de más palabras ante lo que es obvio y la lectura del periódico un rato después me lo confirmará.