¿Y si lo nuevo no fuera lo imaginado? ¿Y si tras la espera no cupiese más esperanza? ¿Y si lo que se instala no es el signo de reconstrucción alguna? ¿Y si lo que se muestra novedoso sigue siendo lo viejo donde campa la apariencia engañosa de un mundo de mercado, sin otro valor más reconocido universalmente que el crematístico?