Hoy no has puesto la radio de par de mañana, ni hojeado el periódico, ni escuchando las voces del mercado. Te has limitado a permanecer ante la ventana. La vista fija en un punto del horizonte. Dejando que las pupilas registrasen el transcurrir paciente pero imparable de las nubes. Absorto en las bandas ígneas que las masas abiertas de cirros traían como mensaje del sol a tu amanecer.